Permanezcamos en Cristo para dar fruto

Permanezcamos en Cristo para dar fruto

Juan 15:1-11 es el texto bíblico del cual desarrollaremos esta reflexión.

Cada vez que pensamos estudiar un pasaje de la Biblia, primeramente tenemos que tomar en cuenta el contexto. No es lo mismo hablar de un bosque (todo el contexto/panorama completo), que hablar simplemente de un solo árbol de ese bosque (un tema en específico/independiente).

¡Veamos el todo!

Los discípulos a los cuales les estaba hablando conocían el lenguaje de la agricultura y se les hacía más fácil aprender de esta metáfora.

Jesús empieza con esta alegoría para que ellos conocieran asuntos espirituales. Tiene una lección principal.

Aunque en la lectura vemos diferentes cosas como lo son: la vid verdadera, el viñador, los tallos, las ramas estériles, la poda, el dar fruto y otras más, y de cada uno de ellos podríamos sacar muchos otros temas, hoy miraremos el panorama completo.

Descubramos juntos lo siguiente:

  • Así como un pámpano no puede dar fruto separado de la vid, así tampoco el creyente en Cristo puede dar fruto separado de Jesús.
  • Hay dos clases de ramas o pámpanos: una que da fruto y la otra que no da fruto.
  • El trato para cada una de ellas es diferente: a la que da fruto es podada, es limpiada para que dé más fruto. Y a la rama que no da fruto, es cortada, se seca, la recogen y la echan al fuego.

Cuando vemos el todo del pasaje, reconocemos que ambas ramas estaban en la vid, pero no todas daban fruto; que el trato para cada una es diferente, y que lo más importante para el viñador es encontrar fruto en su vid.

Esto me recuerda a Judas Iscariote. Él estaba junto a los demás discípulos, tuvo las mismas oportunidades, vio lo mismo, estuvo con Jesús esos 3 años, tuvo una relación que parecía íntima (pero era solo externamente) más no era verdadera (Juan 13:18).

También recordemos que no todos los que salieron con Moisés entraron a la Tierra Prometida. No todos los que fueron bautizados en Moisés se salvaron (1 Co. 10:1–5).

Todos ellos vieron y experimentaron el poder de Dios para salvarlos y sacarlos de Egipto. Todos ellos fueron alimentados con maná y bebieron del agua que salió de la roca; pero la mayoría de ellos quedaron postrados en el desierto por pecar contra Dios.

Los verdaderos discípulos de Juan 15, están representados por los pámpanos que, permaneciendo siempre en la vid, dan fruto, más y más fruto. ¡Y los más importante es que con esto damos gloria al Padre!

Por tanto, ¡permanezcamos en la vid que es Cristo y demos fruto para Su gloria!

¡Somos fecundos solo en Cristo!

Un comentario

    Richard

    Muy buen mensaje, es simple. Lo entiendo así: debemos ser mas de obras y no de palabras. Nada hacemos con ser ” Buenos Cristianos” si no ponemos en practica en nuestras propias vidas lo que aprendemos en la palabra.

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