Los Fundamentos del Creyente

Los Fundamentos del Creyente

Un día, conversando con mi entrenador de natación, él me explicaba como los nadadores olímpicos tienen que practicar los ejercicios de técnica todos los días sin importar cuantos años llevan haciéndolo. En otras palabras, estos atletas simplemente no pueden descuidar los fundamentos de su deporte. Este principio, nos recuerda que en cualquier área de la vida, el descuido de los fundamentos es la antesala del derrumbe. En Hechos 2:41-42, vemos que para los primeros creyentes, existieron tres fundamentos que les mantuvieron firmes y que hoy siguen vigentes para nuestras vidas:

1. Mantenerse firme en la enseñanza de los apóstoles: Porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo. (1 Corintios 3:11 NVI) Jesús es el fundamento por excelencia. Él es la palabra de Dios hecha hombre. Para mantenernos firmes en la enseñanza de los apóstoles debemos leer y meditar diariamente en la Biblia. En ella, encontramos el alimento para nuestra vida.

2. La comunión con otros creyentes: Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca. (Hebreos 10:25 NTV) Al asistir y participar semanalmente en las reuniones de nuestra iglesia local y formar parte de grupos pequeños de creyentes, tenemos la oportunidad de experimentar la mutua edificación y poner en práctica muchas de las enseñanzas de Jesús.

3. La oración: Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido. (Colosenses 4:2 NTV) A través de la oración, desarrollamos nuestra fe, gratitud y paciencia. Es mediante la oración que presentamos a Dios nuestras inquietudes y somos transformados por su presencia.

¿Cuál de estos fundamentos necesitas restaurar hoy en tu vida?