Cómo delegar bien

Cómo delegar bien

Delegar es una de las actividades más importantes dentro del liderazgo, y es vital para el desarrollo de cualquier organización, incluida la Iglesia; sin embargo, es algo en lo que los líderes algunas veces fallamos, generalmente por 4 razones:

  1. Líderes compulsivos, que quieren controlar y hacerlo todo.
  2. Líderes inseguros, que miran a las personas como “amenazas” (de que le quiten su posición o lo superen).
  3. Líderes desconfiados, que asumen que las personas no podrán hacer las tareas bien.
  4. Líderes dispuestos, pero que no saben cómo delegar bien.

Las tres primeras razones son aspectos de carácter que el líder debe solucionar para poder delegar con libertad; la cuarta es más bien una habilidad que debe desarrollarse.

Éxodo 18 es un ejemplo muy bueno de esto. Moisés era al principio un líder compulsivo que quería hacer todo el mismo. Pasaba desde la mañana hasta la noche atendiendo los casos de la gente; pero un día lo visitó su suegro y le hizo ver lo negativo de su práctica. “No está bien lo que estás haciendo —le respondió su suegro—, pues te cansas tú y se cansa la gente que te acompaña. La tarea es demasiado pesada para ti; no la puedes desempeñar tú solo” (Éxodo 18:17).

Aparte de hacerle ver la situación, el suegro le propuso a Moisés un sistema de delegación, donde podemos identificar 3 principios clave para delegar bien:

  1. Instrucción:A ellos los debes instruir en las leyes y en las enseñanzas de Dios, y darles a conocer la conducta que deben llevar y las obligaciones que deben cumplir” (v. 20)
  2. Selección por capacidad y carácter:Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y desígnalos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas” (v. 21).
  3. Asignación según capacidades: “Serán ellos los que funjan como jueces de tiempo completo, atendiendo los casos sencillos, y los casos difíciles te los traerán a ti. Eso te aligerará la carga, porque te ayudarán a llevarla. Escogió entre todos los israelitas hombres capaces, y los puso al frente de los israelitas como jefes de mil, cien, cincuenta y diez personas” (v. 23, 25).

Como beneficios de la delegación, Moisés no solo aligeró su carga, sino que pudo enfocarse en sus funciones prioritarias y en lo que hacía mejor (como atender casos complejos), permitiendo no solo un mejor servicio y atención a las personas, sino también promoviendo el crecimiento y desarrollo de nuevos líderes.

¿Qué otros beneficios trae la delegación en las organizaciones y las iglesias?

¿Cómo puedes aplicar estos principios en tu vida familiar, laboral y de iglesia?